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:::¡EL AGUA ES DE TODOS!:::



En su “Carta Pastoral del Agua”, Monseñor Infanti rechaza la depredación de la naturaleza y propone que el vital elemento sea nacionalizado.
El obispo de Aysén Luis Infanti, entregó su visión de la actual explotación del medio ambiente que realizan las grandes transnacionales.
El Prelado, que la semana pasada dio a conocer su “Carta Pastoral del Agua”, en una ceremonia que contó con la presencia de Leonardo Boff, el ideólogo de la “Teología de la Liberación” está muy preocupado por la destrucción del medio ambiente, que provocarán las anunciadas represas de Hidroaysén o los megaproyectos eléctricos que se pretenden desarrollar en la zona.
El obispo de Aysén, italiano de 69 años, radicado en Chile desde 1973, está alarmado por el silencioso y progresivo traspaso de los recursos nacionales, en especial los hídricos, a holding extranjeros. Por eso, hace un llamado urgente a nacionalizar el agua y cambiar el modelo económico y político, que permite el exterminio de los recursos naturales.
El sacerdote explicó que el agua ya escasea, a tal punto que se piensa que para el año 2025, el 40 por ciento de la humanidad no la tendrá a su alcance, debido a la sobreexplotación que se realiza: “Una sociedad consumista fruto de una política neoliberal desenfrenada lleva a que gastemos y gastemos siempre más, que busquemos un desarrollo cada vez más desmedido”.
En extensa y exclusiva entrevista con “El Siglo”, Monseñor Infanti expuso las principales ideas de su “Carta Pastoral del Agua”.
Padre, nos puede hablar en términos generales sobre su carta.
Tiene más de 90 páginas y abarca varios temas. Primero una mirada a la realidad actual. Una sociedad en podríamos decir que estamos ante una nueva época de la historia. Uno de los signos de estos tiempos nuevos es el manejo del poder, la inestabilidad en el trabajo, en la familia, en la sociedad, en las opciones personales. También, los desafíos medio ambientales y de ahí que nace la preocupación actual del medio ambiente que está mucho más deteriorado que en cualquier otra época de la historia, frente a proyectos devastadores de la naturaleza fuertemente peligrosos para la vida y la humanidad.
Y más específicamente, me refiero al tema del agua por ser un tema vital, indispensable para la vida humana. Es ahí donde reflexiono sobre el uso del agua, las potencialidades del agua, ahora la carta está ambientada en Aysén, pero tiene una proyección en la Patagonia y en Chile en general.
Los usos del agua, cómo se mercantiliza el agua y evidentemente en la segunda parte de la carta realizo una mirada más ética y espiritual y una mirada así, evidentemente, tiene que confluir en problemáticas económicas, políticas, sociales de todos.
- Usted nos dice: miradas sociales, de todos. Usted cree que el político de hoy tiene esa mirada hacia el tema ecológico, esa mirada de salvar el medio ambiente.
Yo hablo de poder y el poder es de los ciudadanos, de la polis, de la ciudad. Entonces hay estructuras de poder de la cual yo hablo en la carta, pero no olvidemos y eso quiero que se entienda que hay una estructura de poder que es el mismo pueblo, si bien es cierto, que en democracia uno elige a personas, la responsabilidad principal es el pueblo mismo.
Un pueblo acallado, un pueblo que no asume su responsabilidad, que no exige las responsabilidades a sus políticos, necesita que lo ayudemos a tomar conciencia de los problemas, de situaciones y sobre todo de los hilos conductores de la sociedad que nos rige.
La carta no quiere ir en contra de nadie, llama a reflexionar sobre qué país estamos construyendo, cómo usamos los bienes de la naturaleza y como estamos ante una nueva época de la vida. La política económica neoliberal privilegia a unos pocos de manera exagerada y margina a una gran cantidad importante del pueblo, que viven en condiciones que con la riquezas actuales es realmente vergonzoso e inhumano que se den estas situaciones de pobreza y marginalidad, no sólo por la pobreza, sino también a nivel político, marginación en las decisiones, en la participación.
- Usted nos entrega antecedentes sobre las personas que están excluidas, sobre las visiones políticas excluidas y sobre este sistema neoliberal destructor. Por lo tanto, la reflexión es qué sociedad estamos construyendo.
Indudablemente, la actual política neoliberal tiene una estructura en que no solamente margina a sectores de la sociedad en la participación política sino también en las organizaciones sindicales, desalienta en la participación y toma de conciencia de los problemas que estamos viviendo. Entonces debemos repensar la sociedad que estamos construyendo.
Yo en la carta hablo por experiencia propia. Hay una estructura de poder económica, política y social que no busca no el bien común, sino favorece otra estructura de poder y a quienes la manejan y eso es un grave atentado a la democracia, al respeto y a la dignidad de las personas. De seguir así, podemos avanzar a situaciones peligrosas de enfrentamiento entre grupos, facciones, porque la paciencia del pueblo tiene su límite.
- A propósito de la paciencia. No cree usted que el pueblo mapuche ha tenido bastante paciencia al soportar tanta persecución, siendo un pueblo que ama la naturaleza y cuida de ella.
Yo en la carta hago varias veces mención a los pueblos ancestrales y a los mapuches. Aquí en el sur tenemos fuerte presencia de los huilliches y en la parte segunda de mi carta hablo de la ética y de la espiritualidad y justamente hago alusión al aporte indispensable que tienen y deben hacer los pueblos ancestrales por la relación que ellos tienen con la madre tierra, la naturaleza.
Ellos, cuando tenían que cortar un árbol, le pedían perdón por esa ofensa a la naturaleza, por esas necesidades que se tenían y por otro lado reconozco en la carta también que ha habido situaciones en que los pueblos ancestrales han pasados a llevar, han sido ofendidos gravemente.
Es el caso de la represa de Ralco, donde predominaron intereses económicos, donde el gobierno de la época facilitó la predominancia de la ley económica ante la ley indígena y eso permitió que se construyera Ralco.
Y vemos cómo, ciertos sectores de la sociedad ligados al poder, ven a este pueblo indígena como algo anecdótico, folclórico y eso es una ofensa grave a los valores de este pueblo ya que ellos son nuestros antepasados, nuestro origen.
Hoy en nuestra sociedad tecnologizada chocan estas visiones culturales, estas visiones espirituales y es importante que sepamos valorarlo. Don Leonardo Boff, un gran teólogo, que nos acompañó en la entrega de la Carta, sentenció que son los tecnócratas los que les gustaría manejar los hilos de la historia y él hablaba literalmente de algunos tecnócratas como unos estúpidos especializados.
Yo creo que la tecnología que ha hecho grandes bienes a la historia y a la humanidad, pero también ha hecho grandes barbaridades, entonces a la tecnología hay que ponerle grandes dosis de amor y sabiduría. Justamente el amor y la sabiduría de los pueblos originarios de la tierra, de la naturaleza. La relación de los humanos con el creador no podemos perderla y si hoy estamos viviendo una situación de crisis es por no acoger esa visión y esa experiencia ancestral.
- Usted piensa entonces o cree que la Constitución de 1980 no representa los valores democráticos actuales. Cree usted que debemos, como país, cambiar la Constitución para ser una Nación inclusiva.
Efectivamente, yo así lo planteo en la carta. Desde la visión ética, evidentemente que el actual sistema de una política neoliberal tiene su marco regulatorio y sus raíces en una Constitución que, habiendo sido elaborada años atrás y con situaciones muy distintas a las actuales, tiene que ser revisada.
Después de una experiencia larga de esta Constitución, yo creo que es bueno revisar, sobre todo, en un mundo tan cambiante y evolutivo como el actual. Yo creo que, siguiendo la sabiduría popular, es necesario que, como país y como Estado, nos revisemos.
Tenemos que ver si esta Constitución permite la vigencia de una vida fraterna, inclusiva, solidaria. Si vemos que hay elementos, como este marco regulatorio, esta política neoliberal tan evidentemente marginativa de un grupo importante de nuestro pueblo, las autoridades se deben plantear estas preguntas y, de acuerdo a la sabiduría del popular, hacer los cambios necesarios.
Intentando resumir su pensamiento, el Obispo de Aysén, Luís Infanti, explicó a El Siglo: “El poder económico maneja al poder político y al judicial, son una íntima unidad. Entonces hay una estructura de poder que trata de mantenerse en el poder, y pasa lo mismo con el tema de las Mega Represas, porque jurídicamente tienen todos los derechos asegurados. No hay ningún derecho que señale que están haciendo algo ilegal, pero no siempre la legalidad y la justicia van de la mano”.

Por Sergio Reyes (Fuente: El Siglo)

EQUIPO SIN CENSURA - 16/09/08

 

 

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